Por Oliver Glave Un libro vanguardista, hecho “para no ser leído”, en palabras del mismo autor. Así lo presentaba Salvador Luis, editor de la revista virtual de literatura Los Noveles (www.losnoveles.net) ante el público asistente al Centro Cultural de España en Lima el día en que éste, su tercer libro y primero editado en el Perú, hizo aparición pública. Pues bien, ninguna idea podría estar más alejada de la realidad.
A pesar de encontrarse en un límite casi inclasificable, éste es un libro que deslumbra en su revisión de intensidades inesperadas. Fragmentario como pocos e intencionalmente críptico, la obra se lee como una serie de piezas independientes o “cuadros” que van desde un tratado matemático (la razón áurea de Fibonacci), pasando por un breve estudio acerca de la monstruosidad y la deformidad humana –vista desde distintas épocas–, hasta cerrar con un ensayo sobre la obra cinematográfica de diversos maestros y autores como Brakhage, Buñuel, Hitchcock y David Lynch que, curiosamente, deja mayores claves para entender la obra. Y es que el libro de Salvador Luis se encuentra organizado con la lógica de una película de Lynch: partes abstractas que nos hablan de lo irreal y de lo absurdo, con marcadas dosis de sordidez, sobre todo en lo referente a la monstruosidad, pero que de alguna forma apelan a la naturalidad de la rutina dentro de la vida humana.
Es en esta última parte en donde el imaginario que plaga el libro queda patente, pues se hace un paralelo entre films que podrían, de uno u otro modo, haber sido más accesibles al público, apostando por buscar un mayor acercamiento final hacia éste. Estos párrafos, en todo caso, se vuelven un guiño del autor, quien claramente nos dice que su obra podría haber sido más complaciente o que podría haber albergado una mayor dosis de calidez, pero que justamente se optó por el camino en el que cada lector tendría que hacer uso de sus propias interpretaciones.
Dejando de lado sus marcadas cualidades narrativas, este libro se vuelve de interés no sólo por encontrarse en los límites antes mencionados, sino por enfrentarse deliberadamente a la actual tradición literaria peruana, hallándose en el polo opuesto a lo que la mayoría de escritores hacen (o intentan hacer) por estas épocas. Y esa cualidad, si bien representa ciertos obstáculos, ya lo vuelve un libro digno de atención. Un espiral descendente y refrescante, con más incógnitas que respuestas.
Le Monde Diplomatique # 29 (Perú)
Setiembre de 2009